Sandra Gómez Villacastín, Psicóloga en Barcelona
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Qué pasa en la primera sesión con el psicólogo

24 de agosto de 2026 · 6 min de lectura

Es una de las dudas que más se repite antes de pedir cita, incluso más que la propia decisión de empezar: "¿qué se supone que tengo que decir?", "¿me van a hacer muchas preguntas seguidas?", "¿y si no sé explicarme bien?". El desconocimiento sobre qué va a pasar en esa primera hora frena a mucha gente casi tanto como la duda de si de verdad lo necesita.

Qué ocurre en la práctica

La primera sesión es, ante todo, una conversación. No hay preguntas encadenadas tipo cuestionario ni un guion que haya que seguir en un orden concreto. Suele empezar explicando cómo funciona la confidencialidad, y a partir de ahí el espacio es tuyo: qué te ha traído a consulta, desde cuándo, cómo te está afectando en el día a día.

No hace falta llegar con un relato ordenado. Es habitual empezar por donde resulte más natural y que las cosas se vayan conectando sobre la marcha, con preguntas que ayudan a concretar, no a examinar.

Qué no hace falta preparar

No hace falta tener claro un diagnóstico, ni saber nombrar exactamente lo que te pasa, ni llegar con los motivos ordenados por importancia. Tampoco pasa nada si te cuesta encontrar las palabras, si te emocionas o si, al contrario, lo cuentas con total tranquilidad: no hay una forma correcta de vivir la primera sesión.

Tampoco hace falta anticipar qué va a pasar en las siguientes. Esta primera conversación sirve, en parte, precisamente para eso: para empezar a decidir cómo enfocar el proceso.

Duración y formato

La sesión dura una hora, se haga en la consulta de Barcelona o por videollamada: el formato no cambia lo que ocurre dentro de ella.

Qué pasa después

Al terminar, no hay ningún compromiso automático de continuar. Lo habitual es que, con lo hablado en esa primera conversación, se plantee entre las dos partes cómo podría enfocarse el proceso si decides seguir, pero la decisión es siempre tuya: puedes tomarte el tiempo que necesites antes de la siguiente sesión, o no pedirla.

Si la incertidumbre sobre qué va a pasar es lo único que te está frenando, quizá sea el momento de resolverla directamente pidiendo esa primera cita.

¿Sientes que este es tu momento?

No hace falta esperar más. Escríbeme y hablamos.